Vivimos una época donde cada día más el ser humano rinde culto a los aspectos materiales, al tener, al poseer, olvidándose de lo que realmente es importante, siendo este olvido causa de infelicidad, de vacío, de apatía, de angustia, teniendo la sensación de que nada lo llena, de ser como autómatas abocados simplemente a levantarse, trabajar, seguir trabajando solo por hacerlo, o por ganar más dinero, o por competir, teniendo la falsa concepción de que mientras más se sube en la escala laboral más “exitoso” se es y más satisfacción se encontrará, incluso si para esto hay que tomar medidas extremas.

Pero es esa satisfacción duradera? Llena ese subir verdaderamente los vacíos que siente? Cada día vemos esto en las organizaciones, y el reflejo de los seres humanos que allí laboran incide en la esencia misma de estas, porque al final de cuentas quienes las componen? Quienes le dan vida? Quienes las hacen marchar? Acaso no son esos mismos seres humanos que van transitando por la vida en busca del sentido? Acaso no son esos seres humanos que allí laboran desde el presidente hasta el portero que le irradian los valores que poseen sean cuales sean?. Es posible, como dice una conocida máxima laboral, dejar en casa lo que nos agobia y convertirse en otro cuando llegamos a la empresa?

Esta disyuntiva se vive a diario en el mundo laboral, ese eterno vivir intentando desdoblarse sin conseguirlo, sin atreverse a ser, siendo solo entes laborales muchas veces sin compasión hacia sí mismos y hacia los demás, inmersos en la cultura del yo sin pensar en nosotros ni en ellos. Perdiendo incluso la perspectiva de que aquello que hacen a través de la organización en que laboran, puede incidir en millones de vidas y en las de ellos mismos.

De todo esto surgen las preguntas: Cómo la Logoterapia puede acompañar en las organizaciones? Cómo puede acompañar a humanizarlas, y cómo puede guiarlas a través de quienes allí laboran hacia la trascendencia?.

En el entendimiento, de que a través del encuentro de sentido y propósito y de que somos seres individuales y únicos con algo que aportar, radica el ser guíados a la autoconstrucción, al alejamiento del sufrimiento de ser autómatas, a mejorar nuestra calidad de vida individual, laboral, social y, a contribuir con el mejoramiento de la entidad para la cual laboramos, de la vida de otros, y de un mundo que pide que hagamos algo significativo por nosotros mismos que redunde también en él.

 

Por: Lucetta Fernández